Bora Lula
El ultraderechista e hijo del ex presidente, Jair Bolsonaro, detenido por intento de golpe de estado, en las elecciones del pasado domingo en Brasil obtuvo un 47,06 % frente al 45,13 % de votos por Lula, el actual presidente y líder histórico del PT. La definición de quien asumirá la presidencia de Brasil el próximo 5 de enero de 2027, se realizara en la votación de segunda vuelta el 25 de octubre.
Fue una votación con una alta abstención de votantes, que supero el 20 %, Donde Flavio Bolsonaro saco una diferencia de 2 puntos de ventaja, lo que en votos equivale a alrededor de 2 millones y medio de sufragios de diferencia.
Para quienes veníamos siguiendo las tendencias previas, fue una sorpresa que Bolsonaro quedara por encima de la votación de Lula, más allá de la paridad en la intención de votos que se mostraba. Pero no fue sorpresa de cómo se consolidó la ola de extrema derecha en la región – por ahora con final provisorio en Brasil – que con efecto dominó logro varios presidentes de ese signo político en 2026. Primero a Keiko Fujimori en Perú y después a Abelardo de la Espriella en Colombia. Sin dudas que Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, jugaron fuerte para uniformar el mapa de aliados en América Latina.
En estos momentos Brasil y México son los únicos países capaces de liderar la contención a la arremetida de la derecha que amenaza al continente. Si triunfa el bolsonarismo en Brasil acabará con cualquier manifestación de soberanía y autonomía por parte de nuestros países, que como Uruguay, viene resistiendo los caprichos de Trump y sus socios. Con todas las dificultades en el horizonte, el pueblo brasileño que todavía cree en la democracia y en la independencia deberá aumentar sus esfuerzos para salir triunfante este próximo 25 de octubre. De lo contrario, tiempos aún más sombríos se abatirán sobre nuestra región. Es innegable que esta ola fortalece a Trump, Milei y la ultraderecha latinoamericana, y adoptar una política coherente para combatirla es fundamental para derrotar el avance de la ultraderecha en Brasil y construir un nuevo rumbo para la clase trabajadora.
Es necesario analizar esta realidad y tener conclusiones políticas de cómo repercute esto en nuestra región y nuestro país. La lucha contra la extrema derecha también implica la capacidad de ofrecer respuestas concretas a los problemas que afectan a la clase trabajadora y a los sectores populares: salarios, empleo, salud, educación, vivienda, derechos laborales y de seguridad social, servicios públicos, medio ambiente y condiciones de vida dignas.
Por eso más que nunca desde nuestro paisito y para el pueblo brasileño: BORA LULA (VAMOS LULA)
Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio
